Las várices son vasos sanguíneos que se inflaman y retuercen. Estos vasos se ven de color azul y forman protuberancias en la piel. Las várices pueden formarse en cualquier parte del cuerpo, pero es más frecuente que aparezcan en las piernas y tobillos.
Las várices se forman cuando algunas válvulas defectuosas en los vasos sanguíneos permiten que haya un retorno del flujo sanguíneo que normalmente debería ir en un solo sentido. Este retorno incrementa la presión en el vaso y debilita sus paredes dando origen a las protuberancias y enroscaduras de las venas.
Las mujeres son más susceptibles que los hombres a desarrollar várices, sobre todo las que deben permanecer mucho tiempo de pie, como las enfermeras o maestras. Otros factores de riesgo que incrementan las probabilidades de que se formen venas varicosas son la obesidad, el embarazo, trauma anterior o cirugía en las piernas y predisposición genética.
Además de ser un problema de apariencia, las várices pueden causar diferentes molestias como:
- Dolor
- Calambres
- Ardor
- Hormigueo
- Pulsaciones
- Pesadez
Tratamiento
En la mayoría de los casos, las venas varicosas no requieren de ningún tratamiento específico, a menos que originen complicaciones como úlceras, sangrado, o flebitis o que deseen ser removidas por razones estéticas.
Si se presentan síntomas molestos pueden seguirse algunas recomendaciones sencillas en el hogar que reducen significativamente las molestias:
- Usar medias de compresión
- Caminar con regularidad
- Bajar de peso (en caso de sobrepeso u obesidad)
- Reducir el consumo de sal en la dieta
- Descansar con las piernas levantadas
En los casos en que las medidas anteriores no sean suficientes, existen otros tratamientos que solo su médico podría indicar, por ejemplo:
- Escleroterapia
- Terapia con láser
- Cirugía
Prevención
Para evitar la formación de várices lo más importante es hacer ejercicio con regularidad, lo que ayuda a mantener un peso corporal saludable y unos músculos bien tonificados. De esta manera, la sangre tendrá un flujo adecuado.
En caso de tener que permanecer mucho tiempo de pie es conveniente moverse un poco y hacer estiramientos de las piernas con frecuencia para estimular la circulación. Durante el embarazo es importante recostarse sobre el lado izquierdo y no sobre la espalda.
