En cuanto comen, algunos bebés regurgitan, vomitan y se ponen llorones y molestos. Junto con el bebé que sufre, los padres se desvelan, se intranquilizan y se ponen nerviosos. Afortunadamente, en la mayoría de los casos la paz puede regresar al hogar con algunos simples cambios.
El reflujo gastroesofágico es el regreso del contenido del estómago al esófago, que es el tubo que permite el paso de los alimentos de la boca hacia el estómago.
El reflujo gastroesofágico es una condición que se considera fisiológica o normal en los bebés. Es un problema común en lactantes, tanto que más de la mitad de los bebés de entre cero y tres meses de edad lo padecen. Puede presentarse a cualquier hora del día y generalmente se autolimita a más tardar entre los 12 y los 18 meses de edad. Solo en algunos casos en que el reflujo es excesivo se considera patológico y se le llama enfermedad por reflujo gastroesofágico y de no atenderse adecuadamente puede traer consecuencias importantes a la salud como desnutrición o complicaciones respiratorias graves.
Causas comunes de reflujo
- Inmadurez del mecanismo del esfínter esofágico inferior, que es la válvula que se abre y cierra para permitir el paso de alimentos del esófago al estómago.
- Burbujas de aire en el esófago
- Consumo excesivo de líquido
- Comer muy rápido
Síntomas comunes de reflujo
- Regurgitaciones
- Irritabilidad
- Disminución leve de la cantidad de leche consumida en algunas tomas.
- Vómito
- Tos
Síntomas que ameritan especial atención
Algunos síntomas pueden relacionarse con un reflujo que ya es patológico y que podría requerir de algún tratamiento especial:
- Disminución en la ganancia de peso
- Regurgitaciones muy frecuentes y/o muy abundantes
- Regurgitaciones de color verdoso o café
- Resistencia a la alimentación
- Moja menos pañales de lo habitual
- Letargia
- Fiebre
- Dificultad para respirar
En estos casos, su médico podría pedir algunos estudios para confirmar el diagnóstico. Entre estos pueden encontrarse pruebas de laboratorio, rayos X del tubo digestivo, endoscopía, y mediciones del pH del esófago.
Tratamiento del reflujo gastroesofágico
En la mayoría de los casos hacer algunos cambios en la técnica de alimentación y en algunos hábitos es suficiente para que el bebé se sienta menos irritable y disminuya la cantidad de las regurgitaciones mientras su tubo digestivo madura. Entre ellas puede funcionar:
- Dar comidas más pequeñas y frecuentes (cada tres horas más o menos)
- Hacer al bebé repetir al terminar su alimentación
- Interrumpir las comidas para hacer al bebé repetir
- Sostener al bebé lo más vertical posible mientras se alimenta
- Evitar acostar al bebé inmediatamente después de que se alimenta
- Levantar la cabecera de la cuna
- En caso de ser alimentado con fórmula, intentar con diferentes fórmulas hasta encontrar la que tolere mejor
- Revisar el tamaño del orificio de la mamila (un orificio muy grande para la edad puede favorecer el reflujo)
- En caso de lactancia materna, intentar algunos cambios dietéticos de la madre, hasta encontrar los patrones que favorecen malestar en el bebé, por ejemplo las comidas muy condimentadas
- En algunos casos su pediatra recomendará una fórmula especial para bebés con reflujo o espesar la fórmula (1 cdita harina de arroz por cada 2 oz de leche)
Si las medidas anteriores no son suficientes para disminuir los síntomas, es probable que el pediatra indique algún medicamento para disminuir la producción de ácido del estómago o para aumentar la velocidad con la que el estómago se vacía. Algunos casos graves podrían incluso ameritar una cirugía para corregir el funcionamiento del esfínter esofágico inferior.
Si tiene dudas acerca de si el reflujo que presenta su bebé puede considerarse normal y pasajero o amerita algún tratamiento especial consulte con un profesional de la salud.
