En cuanto la luz se apaga, muchos niños sufren pensando que algo horrible está a punto de aparecer entre las sombras. Generalmente estos temores suelen aparecer alrededor de los dos y tres años de edad, cuando ya son capaces de usar la imaginación.
El miedo puede originarse con imágenes en los libros, imágenes o sonidos de la televisión, sobre todo si los programas vistos son inapropiados para la edad, y hasta con comentarios y regaños bien intencionados de los padres, como cuando advierten “pórtate bien o te va a llevar el coco”.
El miedo a la oscuridad aparece en algún momento en la mayoría de los niños y generalmente desaparece con el tiempo, pero existen algunas recomendaciones para ayudar a los niños a sobrellevarlo más fácilmente:
- Antes que nada, respete los sentimientos del niño. Evite decirle que su miedo es “tonto” o no tiene sentido. Esto no solo no le quitará el miedo, sino que además lo hará sentirse culpable.
- Mantenga una estrecha comunicación con el pequeño.
- Muéstrese calmada y tranquila cuando habla con el niño sobre su miedo.
- Explique al niño que lo que siente es miedo y que es normal sentirlo.
- Hágale saber que usted estará ahí si la necesita.
- Evite dejar que el niño se meta en su cama o en la de sus hermanos mayores, aunque sea muy tentador permitirlo con tal de que deje de llorar. Esto no lo ayudará a enfrentar su miedo.
- No refuerce en el niño la idea de que los monstruos existen. Evite decirle que va a “revisar que no haya ninguno bajo su cama o dentro del closet.” Tampoco le diga que “si se porta bien los monstruos se irán.”
- Mejor que lo anterior, haga sentir confianza al niño diciéndole que usted o papá irán a ver si se encuentra bien cuando él quiera, por ejemplo dentro de 10 minutos o después de algunas horas.
- Permita al niño hacerse de algunos objetos que le den seguridad, como su cobijita favorita, algún muñeco de peluche o una luz de noche.
- No permita que el niño vea televisión o vea libros con imágenes impactantes antes de acostarse. Mejor adopte una rutina más relajante para antes de ir a la cama, como algunos momentos uno a uno con su hijo.
- Si el miedo del niño se prolonga por mucho tiempo, platique con su pediatra para que le ayude a determinar si el niño requiere de alguna otra ayuda, sobre todo si el niño está pasando por situaciones familiares altamente estresantes como un divorcio, la pérdida de alguna persona importante o el nacimiento de un hermanito.
