La semilla de linaza se ha utilizado en la dieta del ser humano desde hace miles de años, pero recientemente se ha intensificado su uso por los múltiples beneficios a la salud que se le atribuyen. Estos beneficios, su agradable sabor y una buena dosis de mercadotecnia la han convertido en un producto de moda.
Entre las propiedades de la linaza, se encuentran su alto contenido de proteínas, ácidos grasos omega 3, vitaminas, fibra y fitoestrógenos. Su consumo se ha relacionado con un menor riesgo de enfermedades coronarias al disminuir los triglicéridos en s angre, la presión arterial y la formación de trombos. Además, podría también contribuir con el tratamiento de enfermedades inflamatorias como la artritis y con la prevención de algunos tipos de cáncer. Por otro lado, su alto contenido de fibra favorece la salud intestinal.
Aproximadamente el 40% de la composición de la semilla de linaza es grasa, y de ésta, alrededor del 57% está constituida por ácidos grasos omega 3. Además de los beneficios para la salud cardiovascular ampliamente difundidos, este tipo de aceite podría relacionarse también con la salud mental. Aunque aún no existen estudios concluyentes, algunas investigaciones han relacionado a la deficiencia de ácidos grasos omega 3 con la depresión, señalando su importancia en la formación de algunas sustancias como las serotoninas, necesarias para el bienestar psicológico. Por lo anterior, se recomienda evitar la deficiencia de estas grasas, indispensables en la dieta, consumiendo al menos d os veces por semana pescados como el salmón y el atún, o dos cucharadas de semilla de linaza.
