El Ácido Úrico es un producto de desecho que proviene del metabolismo de las purinas en el organismo. Su concentración normal en sangre es 3,6 a 8,3 mg/dl.
El ácido úrico se elimina principalmente por la orina, pero cuando la eliminación no es óptima, o si su producción es muy abundante, se acumula y predispone a padecer una enfermedad crónica conocida como gota, caracterizada por la acumulación y forma cristales que suelen depositarse en articulaciones y tejidos vecinos, lo cual puede dar lugar a inflamación crónica. Como consecuencia se presenta dolor súbito en la región que afecta, mismo que por lo general se inicia en el dedo gordo del pie y continúa hacia arriba por la pierna. Además, la gota y el aumento de ácido úrico en sangre, puede ocasionar un tipo de cálculos renales cuando el ácido úrico cristaliza en el riñón.
La Hiperuricemia, que es el aumento de ácido úrico en sangre por encima de 8mg/dl, no tiene necesariamente que estar acompañado por los síntomas anteriormente citados, sino que puede ser asintomática. Sin embargo cuanto más altas son las concentraciones de ácido úrico, mayores son las posibilidades de sufrir gota y cálculos renales.
Tratamiento
Actualmente existen medicamentos eficaces para reducir los niveles de ácido úrico y tratar los síntomas de gota. Además, el tratamiento debe acompañarse de una dieta bien equilibrada y baja en ácido úrico. Para lograrlo es conveniente restringir el consumo de alimentos ricos en purinas como:
- Vísceras como hígado, riñones o sesos
- Carnes de cerdo y cordero
- Carnes rojas
- Cualquier carne en porciones muy abundantes
- Mariscos
- Atún
- Sardinas
- Consomés y cubitos para sazonar
- Jugo de carne
- Cerveza
Por otro lado es conveniente moderar, o sea consumir solo ocasionalmente, por ejemplo, una vez por semana, alimentos con cantidades medias de purinas como:
- Carnes blancas en porciones grandes (mayores de 80 a 100 gramos por ración).
- Champiñones y hongos.
- Chícharos.
- Coliflor.
- Embutidos.
- Espárragos.
- Espinacas.
- Huevos.
- Jitomate y tomate verde.
- Leguminosas (lentejas, frijoles, habas, garbanzo)
- Pescados y mariscos.
Además es recomendable limitar el consumo de alcohol y beber abundantes líquidos diariamente, por lo menos dos litros, de agua preferentemente.
